USA TUS HISTORIAS PARA CONECTAR CON LA AUDIENCIA

Sentada en el filo de la cama esperando que llegara el sultán en medio de un suspiro profundo se escucha…

– Necesito una historia más o mañana me hacen chicharrón –

así me imagino una escena con Scherezade mientras buscaba la siguiente historia para mantener al Sultán interesado hasta llegar a enamorarlo luego de mil y una noches. Vaya, ¡qué paciencia!

Si no sabes de quién estoy hablando es por que quizás eres de la época del reguetón, donde también se cuentan historias, de otro tipo, en otros formatos y con otras miles de intenciones.

Lo cierto es que las historias son, desde los inicios de la humanidad, una manera efectiva para conectar con los demás y transferir el conocimiento de generación en generación, nos dan ese sentido de pertenencia, nos ayudan a identificarnos con un pensamiento o la vida de alguien, transformándose en un elemento de persuasión que facilita el aprendizaje y la influencia que espero siempre escojas sea positiva para tu vida y la vida de quienes te escuchan.

Lo podemos verificar desde la época de las cavernas, cuando se dice que las mujeres, principalmente, se encargaban de juntar a la familia y eran quienes contaban las historias, las encargadas del aprendizaje, algunos especialistas dicen que esa es la razón por la que las mujeres hablamos más. (Aquí Vanessa tuerce los ojos para arriba) aún dudo de la veracidad de esa afirmación, pues conozco muchos hombres que hablan bastante y son grandes contadores de historias. Aunque podríamos decir es la evolución. Y el exceso de azúcar. (es un chiste, lo sé, agrio)

Lo que sí puedo asegurar es el poder de una buena historia, como la de “El Gallo Pelón”, mi mamá me la contaba siempre antes de dormir, funcionaba muy bien, era mágica, siempre cumplía su objetivo, me conectaba al sueño más profundo como el profesor de semiótica en la universidad cuando estudiaba Diseño Gráfico

Es justo ahí donde aprendo cómo a través de distintos canales y técnicas, con palabras, colores, sonidos podemos contar historias; lo que nos permite acercarnos y conectar a través de los sentidos con nuestra audiencia.

Esta es la razón por la que te recomiendo que cada vez que cuentes algo, busques que el interlocutor pueda percibir la historia con la mayor cantidad de sus sentidos, que seas lo suficientemente descriptivo como para que la persona pueda sentirse parte del momento y se vaya de paseo por todos aquellos escenarios, emociones y sensaciones que deseas experimente mientras graba poco a poco el mensaje que deseas transmitir, porque considero que en eso radica el arte de contar historias, que la persona que te escucha, se quede con una parte de lo que su consciente o inconsciente necesita para evolucionar y pienso que es nuestra responsabilidad aprender a transmitir de mejor manera ese mensaje, así como a rescatar todas aquellas historias que tenemos y que sabemos pueden ayudar a otras personas.

Pero ¿Cómo hacemos para extraer nuestras mejores historias?

Es importante reconocer que las historias están por todos lados, todo el tiempo, desde el momento en que nos despertamos, la historia que vivimos, la historia que observamos, la historia que escuchamos, la historia que contamos y de la que somos parte.

Tenemos un aproximado de 365 historias por cada año de vida, suponiendo que tuvieras solo 1 historia que contar diaria. Pero en realidad en el día, cada hora, cada minuto, hay algo interesante que ocurre en tu vida y de lo que puedes hablar, siempre que te permitas conectar contigo y ser vulnerable. 

Dicho esto, te quiero dejar 3 recomendaciones para que empieces a rescatar las mejores historias de tu vida y las compartas: (al menos solo con tus ojos).

1. Crea un archivo de 15 historias para empezar:

  • Cinco historias donde hayas experimentado la alegría a carcajadas o con una inolvidable sonrisa.
  • Cinco historias de derrota que te hayan ayudado a fortalecer tu carácter.
  • Cinco historias de tristeza que nos hayan mostrado una luz en medio de la oscuridad.

No tiene que ser la historia más trágica de tu vida, a menos que no tengas problema con contarla, no es necesario sea tampoco la más dolorosa, tienes muchas historias, toma solo aquellas que te gustaría compartir.

Destina un cuaderno específico para esta actividad, así como un lugar que te sea agradable, quizás ve a una cafetería de tu ciudad, un parque o al amanecer en tu cama, haz que sea este un momento especial.

2. Conecta con tus valores y comparte.

Escoge 5 valores fundamentales que consideres rigen tu vida. Por ejemplo: la felicidad, el amor, la excelencia, el liderazgo, el respeto.

Una vez tienes los valores, toma un tiempo para pensar en una historia que esté relacionada con dicho valor. Para tener en tu visión el valor y comprenderlo quiere decir que lo has experimentado, así que con seguridad aparecerá una excelente historia.

Para terminar, te dejo un ejercicio puede resultarte fascinante para explorar tu capacidad creativa.

3. Deja que tu creatividad fluya.

Aunque siempre es mejor usar tus historias personales cuando preparas un discurso, crear historias tomando elementos no reales, te servirá para practicar tu escritura, ser descriptivo con escenarios o emociones y pensamientos que mueven al personaje para que algo ocurra, además puedes jugar con metáforas y dejar que  tu creatividad se ponga en marcha. 

Así que te invito a que te diviertas un tiempo imaginando que eres un extraterrestre de visita por la tierra, contesta las siguientes preguntas y construye una historia:

¿Cómo lucirías? ¿De qué planeta eres? ¿Cómo te comunicas? ¿En qué lugar aterrizas y con quién te encuentras? ¿Qué sería lo más extraño que verías y qué sería aquello fantástico que los habitantes de este planeta pueden hacer? 

Únelo todo en una historia.

Si realizas al menos uno de los ejercicios podrás observar la capacidad que tienes para crear historias. 

Escribe tus historias y si quieres envíame un mail a vanessaelmundodelosfelices.com me encantará leerte.